El objetivo de la odontología conservadora es la reparación de los dientes dañados por caries, fracturas, traumatismos o erosiones mediante su reconstrucció

La caries es un proceso destructivo del diente, una desmineralización. La destrucción empieza por la periferia del diente (esmalte) y va penetrando por el interior (dentina) hasta el nervio (pulpa).

En principio no presenta síntomas, pero, a medida que avanza y se aproxima al nervio, provoca  sensibilidad al frío, posteriormente al calor, y acaba transformándose en dolor. Cuando el nervio está inflamado hablamos de pulpitis.
Si el nervio no ha quedado afectado, el tratamiento adecuado es una obturación o reconstrucción, dependiendo de la magnitud de la caries.
Primero se limpia la cavidad, retirando todos los restos de tejido careado. Posteriormente se rellena la cavidad (obturación o empaste) con composite.
Si la caries ya ha llegado al nervio, hay que endodonciar la pieza dentaria afectada, que es lo que comúnmente llamamos “matar el nervio”

Para prevenir la caries se ha de actuar a diferentes niveles:

1-A nivel de dientes, reforzando el esmalte con flúor (enjuagues, fluorizaciones y pastas de dientes).

2-A nivel de dieta, disminuyendo el consumo de azúcar, sobre todo entre horas.

3-A nivel de bacterias, realizando un correcto cepillado dental.

Hay que acudir periódicamente al dentista para someterse a revisiones. De este modo las caries se pueden detectar en estado precoz y los tratamientos son menos agresivos.

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