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¿Conoces las propiedades del hilo dental? ¿Lo incluyes en tu rutina de higiene diaria? En Volpelleres Dental no nos cansamos de insistir en que se trata de un eficaz aliado para mantener una boca sana.

Como hemos comentado en más de una ocasión, una correcta higiene bucodental se asienta sobre tres pilares: cepillo, hilo dental y enjuague. El hilo dental, usado tras el cepillo, es un eficaz instrumento para eliminar los restos de suciedad de la boca y evitar que se forme la peligrosa placa bacteriana. Una forma ideal de prevenir la caries y demás enfermedades periodontales.

La cuestión es que hay que saber usarlo para, entre otras cosas, no dañar las encías. Ten en cuenta que, aunque uses un cepillo de calidad y te limpies los dientes a conciencia, el hilo dental seguirá siendo necesario al menos una vez al día. Lo usaremos cortando un trozo generoso y enrrollándolo en los dedos índices de las manos. De este modo, lo iremos pasarlo por cada rincón de la boca en busca de restos de suciedad.

Hoy día los que encontramos en el mercado están fabricados de tal modo que no provocan lesiones. Sin embargo, hay que evitar frotarlo de forma brusca contra las encías ya que podríamos provocar un sangrado. Empezaremos desde la base hacia el exterior de cada pieza dental.

Existen dos tipos de hilo dental: el multifilamento y el monofilamento. El primero puede estar o no encerado y se deshilacha más fácilmente al tener varios filamentos. En cambio, el hilo dental monofilamento es algo más caro pero se

desliza más fácilmente entre los dientes, incluso cuando el espacio que hay entre ellos es reducido. Después del hilo, es el turno del enjuague bucal. Recuerda, siempre sin alcohol. Si tienes principios de halitosis, que sea de menta fuerte.

En resumen, el hilo dental es un aliado esencial para mantener una boca sana. Si al empezar a usarlo notas molestias, lo más probable es que estas desaparezcan en un par de semanas. Si por lo que sea el malestar persiste, debes consultarlo cuanto antes con tu odontólogo.